El arte como el gran refugio del alma

Hay personas entregadas a lo que aman bien sea su trabajo como Jaume Salinas policía, o como lo que representó la pintura para Frida Kahlo siendo este su medio para transformar el dolor que le agobiaba en expresión artística. Fue su refugio y a su vez el canal para sentirse libre y evitar ser víctima, pues para ella la vida no merecía ser entendida por el sufrimiento físico que padecía.

Cuando se hace un análisis por ejemplo de la obra “La columna rota”, se puede observar en dicho lienzo el símbolo del dolor el cual es intenso y palpable desde una postura física, ya que refleja tantos años de tratamiento y con ellos, la cantidad de aparatos ortopédicos que llevó a cuestas y que solamente se puede interpretar como un testimonio de exaltación al cuerpo físico y como sinónimo de tortura.

Este ejemplo de vida y de la actitud asumida por Frida Kahlo permite comprender cómo la creatividad es utilizada como el vehículo excepcional que permite ayudar a la reestructuración del dolor y la canalización del sufrimiento. Demostrándose en este sentido, que la utilización de terapias expresivas como lo son la escritura, la pintura y la composición permite reencontrarnos con nosotros mismos con el único fin de cuidarnos y recuperar la estabilidad emocional.

El sufrimiento y el artista torturado

Muchas veces se ha pensado que el arte requiere de una mente torturada o de un corazón herido con el fin de lograr su máxima expresividad y genialidad. Que el dolor y el sufrimiento son el modelo necesario para que todo artista logre expresar sus  vivencias más intensas. En base a ello se puede deducir que: 

  • La creatividad es el producto de un acto solitario. 
  • Es algo que va más allá de lo ordinario, de la lógica y de lo que es esperado por el resto de las personas.
  • Una mente creativa es capaz de asumir riesgos, con lo cual se convierte en atrevida.
  • El potencial creativo está siempre supeditado al mundo emocional. 
  • Es a través de la tristeza y del dolor que el artista vuelve a encontrarse consigo mismo. 

Richard Luecke propone una definición bien acertada sobre la creatividad, para este autor no corresponde a un estado mental, ni a un elemento que deviene de la genética, ni siquiera es una construcción que se asocia de manera exclusiva al coeficiente intelectual. Este lo concibe como un proceso de desarrollo y como un modo de expresión que se orienta a la resolución de los problemas y a la satisfacción de las necesidades emocionales.

Se ha descrito de manera efectiva que el sufrimiento sirve como catalizador de la expresión artística, sin embargo otros sentimientos como la felicidad, la rabia, o el miedo también sirven de vehículo para expresar lo que siente un artista. Pero a través del dolor el artista puede encontrar un refugio donde puede encontrarse, atenderse, y recorrer distintos caminos de la incertidumbre para fusionarse con sus agujeros negros y de esa experiencia poder salir aliviado y fortalecido.

Por lo tanto, todo artista y la manera como éste puede expresar su arte le permiten observar las diversas experiencias vividas por éste como lo puede ser el dolor  que este padece.

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