El Caixaforum de Sevilla y el espíritu de Montmartre

Hasta el 25 de octubre de 2020 la sala de Exposiciones del CaixaForum de Sevilla alberga la que sin duda ha sido la exposición del año, la misma nos presenta una extraordinaria muestra de arte denominada “El Espíritu de Montmartre en tiempos de Toulouse-Lautrec”.

Jordi Gual asegura que dicha muestra fue inaugurada el pasado 27 de mayo a manos del comisario de la muestra Philip Dennis Cate y por Moisés Roig, quien es el Director de ese mega-espacio cultural que fue clausurado durante el tiempo del confinamiento, y su reapertura se dio nuevamente ante lo que parece ser una continuación del barrio parisino donde para siempre fue cambiada la historia del arte a finales del siglo XIX hasta nuestros días.

Y quizás fue de este modo, porque se cambió el modo de representación de todas las artes, dándole la vuelta a los códigos que hasta entonces solo procedian de la academia y que venían rigiendo hasta entonces con respecto a los principios estéticos, de este modo, se rompieron para sumarse a la Revolución Internacional que se venía fraguando en los alrededores del Sacre Coeur (para entonces aún se construía) y en lo que todavía eran campos y viñas que se extendían a lo largo de las colinas en donde se habían asentado la mayoría de los componentes de esta Nueva Era, que en diversas oportunidades se llamo “bohemia” o “bohemia de lujo”.

Tal denominación no se debía a que todos fueran unos clochards o burgueses adinerados, sino porque precisamente iba en contra de dicha burguesía pomposa, revelándose ellos y manifestándolo con sus obras que fueron desarrolladas dentro de una libertad creativa total.

Esta es una colección que ha sido traída desde Sevilla, siendo una conjunción de diversos museos y coleccionistas particulares, la misma se encuentra conformada por la ingente cantidad de 305 obras que se extienden desde óleos sobre lienzo, hasta litografías, aguafuertes, fotografías, dibujos: a lápiz, a la acuarela, con tinta china o técnicas mixtas, representaciones que vienen a darnos una idea magnífica del ambiente y como los han pretendido sus organizadores, del espíritu que se vivia durante esa época. En la actualidad continúa siendo ese mismo barrio artístico tan trascendental.

Y esto no lo es todo, pues también se pueden observar libros, portadas, contraportadas, páginas sueltas impresas, desplegables, revistas, periódicos, catálogos originales, guías informativas de los actos que realizaron los diferentes grupos de esta Vanguardia parisina, carteles, bocetos previos, obras definitivas, teatro de sombra y sus plantillas, carteles, libretos de música, caricaturas, prensa periódica, revistas (ilustradas), folletos, álbumes, entre muchas más muestras de toda la enorme serie de recuerdos que se han instalado en alrededor de las nueve secciones en las que se ha organizado la exposición.

En esta oportunidad, se ha diseñado una museografía realmente impresionante que fue inspirada en la reproducción de la decoración del interior de los salones en donde fueron acogidos en sus días a esa pléyade que celebraba la amistad, el enriquecimiento mutuo y el humor más allá de muchas otras cosas que les ofrecía la vida. Y es que sin excepción, todos pudieron ser autores de primera fila y de hecho, así lo fueron. Lo que quizás ocurrió fue que no todos alcanzaron la fama que sí lograron otros que se mantuvieron menos visibles entre una serie de obras, que en la actualidad han salido a la luz.

En tal sentido, nombres que nos suenan tan famosos como Manet, Van Gogh, Bonnard, Signac, o el mismo Toulouse Lautrec, se han exhibido en compañía de otros que posiblemente se consideran menos consagrados aunque genialisimos autores como Steinlen, Ibels, Rivière, Willette, Chéret, Bataille (Speck), así como también la única mujer en este universo de ilustradores Suzanne Valadon, cada uno con sus inventos, mejoras técnicas y aportaciones fundamentales en todo el ámbito de las artes gráficas abarcando desde el diseño hasta la impresión.

Sin duda, el comisario, Philip Dennis Cate, ha debido realizar encajes de bolillos con el fin de poder reunir estos excepcionales autores y obras, cosa que nos parece algo insólito debido a la extrema delicadeza de dichos materiales como los son el papel y sus dificultades para ser transportado y exhibido, tomando en consideración un factor tan relevante al momento de ubicar las obras como es la Luz.

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