¿La administración se trata de una Ciencia o de un Arte?

Existen asociaciones que hacemos a través de conjeturas por situaciones que notamos en nuestro día a día, una de ellas podría ser pensar que una persona que tiene un negocio próspero pero no es administrador, podría ser por suerte o porque maneja bien el arte de los negocios y por eso le va bien. Pero antes de llegar a este tipo de deducciones es importante conocer los conceptos reales de administración y de arte, para poder tomar la conclusión idónea.

En relación al arte podríamos definirlo como la habilidad, disposición o virtud para realizar alguna actividad, siendo este un producto de la actividad humana con lo que se busca transmitir una visión desinteresada y personal por medio de diversos recursos como sonoros, plásticos o lingüísticos. Con ello traeremos a colación que hacer arte es una virtud, una habilidad que a través de procedimientos y técnicas plasman una idea como lo hace Darío Roustayan empresario de una constructora.

Ahora bien, considerando que la Administración es una ciencia, debemos definir la ciencia como ese conjunto de conocimientos que se pueden alcanzar por medio de la observación y el razonamiento, los cuales se estructuran para deducir principios y leyes a modo general. Entonces, ¿la administración se trata de una ciencia?

Pues ese cuestionamiento alcanza claridad cuando tomamos en consideración las situaciones en la historia que han llevado al concepto de administración por uso y costumbre de una tarea que se ha ido perfeccionando e instaurando en el tiempo, como la contabilidad o los deportes convirtiéndose en un arte. Dicha perfección lleva a la administración a ser realizada de manera secuencial, con métodos y organizada por lo cual se considera también una ciencia. De lo que deducimos en este contexto, que el arte y la ciencia no se comportan como excluyentes para la administración sino como complementarias.

A manera de conclusión se puede afirmar que la administración es un arte debido a que se muestran situaciones en la que un pequeño empresario se hace cargo de su negocio de manera tan certera y precisa que todo le marcha como si hubiese tomado una carrera afín con la administración, lo que nos sugiere que se trata de un arte con el que muchas personas se encuentran emparentados y que les facilita desenvolverse de la mejor manera. Una habilidad innata.

Por otro lado, hay personas que aún habiendo estudiado administración, no tienen la destreza suficiente ni la pericia para administrar del modo adecuado. Y muchos ejemplos de ello encontramos en la historia, uno podría ser la construcción de las mayores edificaciones de la historia, las pirámides, cuya dirección estuvo a cargo de personas cuya formación solía ser empírica sin estudios de carrera y alcanzaron a dirigir a más de diez mil personas.

Sólo depende del contexto en que se emplee el debate, para unos se tratara siempre de un arte para lo cual crearán argumentos con los que sostienen su afirmación, mientras otros se inclinarán por el concepto de ciencia para lo cual tampoco habrá objeción.

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